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Mi piso en un castillo de arena

Familiares y amigos, agradecido de que echéis un rato leyéndome, curioseando lo que se va acumulando en este espacio y dejando vuestra opinión. Estaré encantado de poder responderos y más todavía si podéis difundir los contenidos aquí expuestos.

Saludos, camaradas.
April 25

Ya hay página web de las I Jornadas de Investigación Histórica de Cuéllar

Saludos, familiares y amigos:

Después de seguir trabajando frenéticamente, incluso en lo mío, y de un apreciable periplo datiniano por Italia - torno subito -, de nuevo estoy aquí para informaros de más novedades. De hecho, de dos relativas a este bonito proyecto de las Jornadas de Investigación Histórica de Cuéllar y las Comunidades de Villa y Tierra.

La primera de todas, que seguimos ampliando nuestra cobertura para mejor y mayor conocimiento del evento. Esta vez, gracias a la inestimable colaboración de Jorge Maíz, a través de www.medievalismo.org. Probablemente, el mayor órgano de difusión de Historia Medieval en castellano en Internet del Mundo, gracias al encomiable trabajo de difusión y puesta en contacto que lleva haciendo Jorge. Así, podréis encontrar referencias a nuestras Jornadas en su página en:

http://www.medievalismo.org/noticias/noticias.htm

http://www.medievalismo.org/congresos/congresos.htm

Pero, todavía mejor, ya contamos con una web propia en Internet. Modesta y chiquita, pero que ya irá creciendo y en la podréis encontrar toda la información necesaria sobre las Jornadas: programa, inscripción, datos sobre Cuéllar, organización del evento, datos de contacto con nosotros... Os dejo el vínculo para que os paséis por allí.


Todavía hay que hacer muchas cosas pero creo que esto va a salir bien. Contamos con vosotros para ello.

¡Gracias!

Las I Jornadas de Investigación Histórica de Cuéllar ya están aquí


 

Buenas noches, compañeros:

 

Después de haber dedicado espacio a la iniciativa de la gente de 4 de Arte de la Universidad de La Laguna - no seáis rácanos y compradles calendarios; 5 € te los gastas en una copa y con eso ellos se van de viaje, sin contar qué será lo próximo que idearán -, ahora toca volver a uno mismo, porque me acabo de llevar una sorpresa.

 

Yo os iba a dejar escrito algo en mi ausencia y todo eso pero me ha dado por hacer una búsqueda por internet y, ¡vaya sorpresa! ¡Pero si salgo en los papeles

 

http://www.nortecastilla.es/20080227/segovia/localidad-acogera-unas-jornadas-20080227.html

 

Pues sí, gente. Resulta que desde hace varios meses ando hasta arriba con un bonito proyecto para montar unas bonitas Jornadas en Cuéllar (Segovia). Tal vez os suene por "los encierros más antiguos de España". Pues bien, aparte de por unas fiestas muy nombradas - los "Toros", conocidos popularmente, ya sabéis por qué, y que os recomiendo aunque no os gusten estos bichos -, aquí el pueblo donde mi padre nació es el segundo municipio de la provincia de Segovia y, entre otros valores, cuenta con un patrimonio monumental e histórico impresionante y, por desgracia, que no siempre ha sido ni muy reconocido ni muy respetado. Sin embargo, desde mi interés por la Historia y mi modesta condición siempre he tenido la inquietud de que se podía hacer algo, poner un granito de arena, por dar a conocer este lugar y sus posibilidades. Así que anduve dándole vueltas, hablándolo con distinta gente, y el Ayuntamiento de Cuéllar tuvo por buena la idea de promover una iniciativa científica.

 

Durante meses el grupo de personas que aparece mencionado en el artículo hemos estado dándole forma: Javier Hernanz, Félix Martínez Llorente, Susana Aparicio - que pertenece a la Universidad Pública de Navarra, distinta a la institución privada que es la Universidad de Navarra, sostenida por el Opus Dei - y Mª. del Carmen Gómez y yo mismo. Y a estas alturas casi está rodando:

 

I Jornadas de Investigación Histórica

"Pasado, Presente y Futuro de las Comunidades de Villa y Tierra"

Cuéllar, 23 a 25 de julio de 2008

 

¿Y cuál es el objeto de este tema? Traer a colación un sujeto histórico como la Comunidad de Villa y Tierra, una forma particular de organización social del espacio, típicamente hispánica, de orígenes medievales, basada en la articulación de un amplio espacio y de diferentes núcleos de población en torno a un centro urbano para su gobierno, al momento actual. Si en el pasado se convirtió en un modelo "local" preferente de ordenación política, social y económica en la Corona de Castilla y después en América tras su Descubrimiento, conquista y colonización por los españoles, ha dejado huellas en el presente, después de que en el s. XIX fueran sustituidas por los municipios contemporáneos liberales. Incluso en algunos lugares, como por ejemplo en Cuéllar o en Sepúlveda (Segovia), o en Soria, han pervivido como formas de asociación mancomunada entre municipios, gestionando bienes comunes y prestando servicios que, si no, pequeños pueblos no podrían plantearse siquiera ofrecer. Si uno de los objetivos de la Historia es atender a los problemas del hoy, era una buena idea, precisamente en Cuéllar, dedicar lasI Jornadas a esta institución, a su origen y evolución en todos los niveles hasta la actualidad. Y si, como decía Cicerón, Historia magistra vitae, plantear sus posibles proyecciones de cara a los intereses de nuestras sociedades en el futuro, sobre todo en el medio rural, tenía mucho sentido.

 

Por eso ya estamos en marcha. Juntaremos historiadores, juristas, economistas y geográfos para que cada cual aporte su punto de vista y de la síntesis surja una enseñanza útil a todos, al académico, al profesional y al que, sin más, le interesa su entorno. Por eso queríamos que estuviera abierto tanto a universitarios y profesionales de estos ramos como a la gente que desee acercarse por allí porque tiene la inquietud de saber más sobre un tema que es Historia y a la vez está vivo. Que hubiera parte teórica y expositiva, con ponencias y debate, pero también que pudiéramos poner pie sobre la realidad pretérita y presente en que se mueve una Comunidad de Villa y Tierra, y por eso hay prácticas y visitas por el pueblo.

 

De momento hay una noticia en el periódico y dentro de nada tendremos carteles, trípticos y un espacio en Internet donde os podréis informar más y mejor. Aún quedará mucho por hacer y seguro que habrá cosas que saldrán mejor y otras que no tanto. Sin embargo, estoy convencido de que lo que estamos preparando tiene mucho sentido, merece una atención científica y será bueno para Cuéllar y para todos los que allí nos juntemos. Por mi parte, por la de todos los implicados, se hará todo lo posible para estar a la altura de las expectativas, para que haya lugar a la reflexión y a la diversión, para que haya merecido la pena ir a Cuéllar y se piense en volver pronto.

 

Por lo pronto os subo el cartel y el programa para que vayáis tomando nota. Dentro de nada podréis acceder a más material en www.cuellar.es y en http://www.aytocuellar.es/principal_cdm.html. Os estaré muy agradecido si podéis dar la mayor difusión posible a esta actividad y, si os pica la curiosidad, os estaré esperando para julio en Cuéllar. Seguro que no salís defraudados.

 

Salud y gracias




March 29

Echarle ARTE

Saludos, compañeros del dom
 
Durante unos días os voy a dejar tranquilos porque obligaciones varias me reclaman y estaré más de quince días fuera de la "Red". Aunque sé que me vais a echar muuucho de menos, para que no os aburráis, os voy a dejar algo de lectura.
 
Como sabréis, el ingenio es la mejor arma ante la falta de medios tan habitual en que nos solemos mover. Hay ideas, hay ilusiones, pero falta el apoyo, y sobre todo, la pasta para sacar adelante los inventos.  A mucha gente esto le sonará, y si eres joven, pues más. Esta historia que os voy a contar me pilla muy cerca y merece la pena porque el resultado es para quitarse el sombrero. Porque, al final, haciendo algo un poco diferente, moviéndose mucho y con unas buenas dosis de equilibrismo, a veces se consiguen resultados.
 
Todo surge con la intención de los alumnos de, ahora, 4º de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna de poder hacer un viaje de fin de curso. Y de que fuera algo realmente único que a lo mejor no tuvieran otra vez ocasión de repetirlo: ir a Nueva York. Si para casi cualquier persona esa ciudad puede ser un destino interesante, para un amante del arte, desde el de la Antigüedad hasta el de más rabiosa actualidad, es sumamente tentador. Pero un viaje así es caro y, si vives en Canarias, lo es todavía más . Un día de estos habrá quehablar de lo que significa vivir en la ultraperiferia porque, como en este ejemplo, moverse en avión desde Canarias no es barato ni aún como residente. Menos todavía hacer este viaje, con el coste añadido que supone desplazarse primero a la Península para poder iniciarlo. Entonces surgió la necesidad de pensar en cómo reunir el dinero, cosa que le ocurre a todo estudiante escaso de monetario. Y, aparte de las más o menos típicas ventas de camisetas y cajas de polvorones y de las fiestas universitarias, la promoción tuvo una idea: hacer un calendario.
 
Podría parecer algo más o menos visto y que no tiene nada del otro jueves. Al fin y al cabo, ya casi todo Dios se ha despelotado en un calendario para sacar pasta, desde bomberos hasta equipos deportivos de lo que pensemos. Pero no, nada de eso. Decidieron que el tema del calendario tenía que ser el Arte y que tenían que ofrecer una perspectiva distinta. Ahí radica el punto de diferencia. Que con sus propios medios decidieron reinterpretar la Historia de la pintura universal. Ellos mismos compondrían 12 cuadros famosos - 13, con la portada -, desde un enfoque particular. Ellos mismos serían los actores actuales de momentos inmortales del Arte, cambiando el pincel por la cámara fotográfica.
 
Había que seleccionar las obras representativas, había que pensar cómo se escenificarían, había que encontrar quien hiciera las fotos, había que encontrar dinero, publicidad... Mucho que organizar, medios, los justos; ganas, todas. Y se pusieron a darle vueltas, a buscar quién y cómo. Por fin, después de mucho esfuerzo, el resultado ha sido este:
 
 
Desde Leonardo a Warhol, han sido Adán, Platón, Venus, Velázquez, la Libertad. Remeros, soldados, caídos anónimos, bailarinas y discípulos. Como podéis ver, han sido ingeniosos y atrevidos. Las fotos han sido obra de la Escuela Municipal de Fotografía de Los Realejos (Tenerife) (http://emfrealejos.blogspot.com/) y la maquetación ha sido cosa de Orlasprofesionales.com. La colaboración, la verdad, es estupenda. Una perspectiva desde el hoy de obras de siempre, tratadas con respeto y buen gusto, cuidando los medios y las formas para tratar de conseguir el puente entre el original y la visión de los chicos y chicas de 4º de Arte de La Laguna.
 
Un ejemplo:
 
 
http://rsta.pucmm.edu.do/biblioteca/pinacoteca/renacimiento/botticelli/el%20nacimiento%20de%20venus.jpg
 
 
Y otro:
 
 
 
http://www.fuenterrebollo.com/FernandoVII/fusilamiento-goya-196.jpg
 
Interesante, ¿verdad? Tanto que el boca a boca hizo efect y al final la prensa local se interesó por ellos. Esta es la noticia que protagonizaron:
 
 
¿Por qué traigo todo esto a colación? Porque, la verdad, se lo han currado y les ha salido bien. Han sabido buscar un enfoque particular y han hecho todo lo posible porque su proyecto saliera adelante. Yo he tenido la suerte de enterarme de todo esto a través de mi prima, que es miembro del curso, bailarina de Modigliani y remera de Cezanne. Y, más allá del cariño que yo le tenga y de que por supuesto que deseo que puedan ir a Nueva York, hay mucho mérito en lo que se han propuesto, ENTRE TODOS, y mucha calidad en el punto final.
 
Así que os lo quería enseñar. Algo se puede conseguir cuando hay ilusión y se pone empeño. Disfrutad el calendario y, que no se os olvide, compradlo. Que se trata de que puedan ir a Nueva York y están haciendo por ello. 5 € cuestan, porque valer, valen mucho más. Ponéos en contacto con ellos a través de:
 
 
O a través del teléfono: 686261939 (Nubia), 628103345 (Ana).

Y si no, pedídmelos a mí, que entre todos os los haremos llegar. Por cuatro duros, arte y un montón de ilusión y trabajo bien hecho. Lo merecen. Para que aprendamos.

 


March 24

A santo de "Roma", un poquito de dignidad para la Historia

Saludos, familiares y amigos:

Como siempre, motivos insospechados me inducen a escribir. Esta vez no es, como tal vez alguno estuviera deseando, la cabra de Manganeses que prometí en otra ocasión - ya llegará, ya -, ni las becas y ayudas para los pobres precarios, ni que se me ha vuelto la teja más de lo vuelta que la tengo. No, hoy toca tele.

Sí, amigos, porque la Semana Santa, además de un poco de asueto, alguna procesión, andares por Zamora y preparación de otros viajes, me ha puesto delante de "Roma". Sí, la serie de televisión que emiten en Cuatro. Esa en que hay tanto sexo y tanta sangre, justo esa. Me crucé de casualidad con ella, con esto de que iban a echar de golpe toda la segunda temporada. De hecho, aunque sí tenía curiosidad por ver qué tal podía estar - sólo tenía vagas noticias de la primera temporada -, no había planeado ponerme a verla. El caso es que, cambiando de canal, me crucé con ella y me vi una buena mano de capítulos. El objeto de este largo comentario no es deciros que es cojonuda o algo así, y que tenéis que verla o se os van a caer los palos del sombrajo. Ni mucho menos. Lo que me ha llevado a escribir es otra cosa.

Todo empieza con que andaba yo tan satisfecho con la serie. Porque hay que reconocer que, aunque es un poco culebrón y abusa un poco de imágenes tópicas, como la de los romanos depravados haciendo orgías y las intrigas de puñal va, veneno viene, tirando de la más genuína tradición de Suetonio, Gibbon, "Calígula" y "Yo Claudio", está bien pensada, las tramas son moderadamente interesantes, los actores responden bien,  está bien hecha como para enganchar y , además, la recreación histórica es muy notable y, por otro lado, uno pueda acercarse un poco a un montón de elementos de la vida romana tardorrepublicana: los barrios populares, mentalidades respecto a la familia, el sexo, la moral, la religión, juegos gladiatorios, negocios, esclavitud y patronazgo, etc. En fin, algo que uno no se espera en una serie de entretenimiento.

Entonces me dio por buscar algo de información sobre la serie, los actores, la producción... Y Google, que todo lo sabe y todo lo tiene, me condujo rápidamente, oh sorpresa, al ojo del huracán. Uno de los resultados ofrecidos en mis búsquedas en internet me condujo al blog del catedrático de Física de la Universidad de Alcalá de Henares Antonio Ruiz de Elvira. Él tenía una opinión negativa sobre la serie y había sido objeto de multitud de respuestas contrarias de toda suerte y condición. Leyéndolo todo, incluídas alguna de sus réplicas, al final no pude sino empezar a responder yo mismo. No porque me pareciera fatal que no le gustara, lo cual queda en su legítimo derecho, sino por las curiosas implicaciones que su razonamiento planteaban alrededor de otras cuestiones que, como historiador, me quedaban más cerca. Puestos a hablar de Ciencia y argumentos, de Historia, de intrusismo profesional, de difusión y divulgación del conocimiento histórico, merecía la pena decir algo.

Os reproduzco el comentario de Ruiz de Elvira:

A mí la historia me apasiona tanto como la ciencia: Saber, o intentar saber cual ha sido la secuencia que nos ha conducido hasta aquí y de ella deducir, o intentar deducir, la que podremos seguir en el futuro.

 

 

 

En contra de mis preferencias, que son acostarme pronto y levantarme más pronto aún, decidí hacer lo que para mí es "trasnochar" y para otros el comienzo del día, y me quedé a ver un capítulo de esta serie. Quería ver algo de la historia de Roma, y lo que empecé a ver fue una serie de televisión americana, ambientada en algo que podía ser Roma, con bastante imaginación. Eran historias de amoríos, y ni siquiera amoríos interesantes, sino pequeñas peleas sobre si "te gusto, me gustas, me disgustas"

 

Me retiré con placer a la cama a los diez minutos, sintiéndome liberado de un deber penoso. 

 

Me pasó lo mismo con la serie "Cuentame". No da un análisis de lo que pasó en España durante los años 60-70, sino historias de todos los días. ¿Cual es el interés de estas historias? Son repeticiones clonadas de los mismos temas, de la vida tal y como transcurre igual a si misma desde hace milenios.

 

De niño iba a la iglesia, y en el colegio rezaba el rosario con la clase, una hora antes de terminar las lecciones. Dejé de ir, pues la repetición eterna de las mismas palabras me hacía descoyuntar la mandíbula de puro aburrimiento.

 

Me gusta la música clásica porque sus ritmos son variados, al contrario que la música "clásica" moderna, que no tiene ritmo, o la "moderna" a secas, que solo tiene uno.

 

El hecho es que quizá los científicos hagamos ciencia por aburrimiento. Es muy posible que la gran mayoría de la población sea inmune a este virus, y sea capaz de encontrar interés en la repetición continua de las mismas historias, de los mismos ritmos, de los mismos ritos.

 

Un científico desea encontrar algo nuevo todos los días, encontrar las razones ocultas y, por tanto, nuevas,  de las cosas que le rodean, o que son el o ella misma, descubrir nuevos mundos, nuevas formas, hacer que la vida de hoy sea distinta de la vida de ayer, progresar en ese progreso que muchas personas y muchos pensadores declaran falso, pero que es la razón de ser de la vida.

 

La ciencia es, así, lo contrario al rito, a la rutina, lo más opuesto al dogma que pueda encontrarse en la actividad humana.

 

Aparece estos días la noticia de que un juez americano ha emitido, por fin, un juicio realista contra la estupidez de la enseñanza del diseño inteligente, es decir, del dogma. El dogma pueden elegirlo  los que se sienten cómodos en la inacabable repetición de peticiones renovadas semana a semana, e incumplidas durante los siete días que discurren entre peticiones, pero no es de recibo enseñarlo como se enseña la ciencia, porque son cosas tan distintas como estar parado o desplazarse en AVE.

 

La realidad de la evolución indica que la vida cambia, qué, aunque las bacterias siguen siendo hoy lo que fueron hace miles de millones de años, hoy hay vida distinta de las bacterias, y que esa vida va haciéndose cada vez más compleja. Es el cambio de los seres vivos lo que hace de la historia de la vida algo entretenido e interesante, en comparación con la monótona repetición de doctrinas propuestas ahora ya hace miles de años.

 

Algunas de esas doctrinas o dogmas indican que el ser humano debe ser dueño de la Tierra, y debe crecer y multiplicarse hasta llenarla (de lo que no andamos tan lejos), pero no dicen qué debemos hacer cuando ya no quepamos aquí. Ahora bien, si el ser humano es dueño de todo lo que hay en la Tierra, debe ser dueño también, por ejemplo, de las ballenas, para hacer con ellas lo que quiera, por ejemplo, exterminarlas. ¿Qué sentido puede tener esto?

 

Podemos, por otro lado, investigar qué pasaría si en vez de ser  señores de la tierra y tener el dominio sobre todas las criaturas que la pueblan, fuéramos unos más, sin dominio, compartiendo el planeta unos y otros, y tratando de encontrar el posible orden que nos permitiera vivir sin robar a otros su alimento, sin matar, sin exterminar especies, por ejemplo.  Porque el esquema de lo que vemos, bien sea creado, bien surgido por azar y evolución, es realmente cruel: Lo que vemos es que unos seres vivos, para conseguir la energía que necesitan para mantener y propagar la vida, deben matar a otros seres vivos, o robarles sus fuentes de energía. Si fuera diseño, ¡buen diseño sería! ¡realmente inteligente!

 

Es mejor pensar que es producto del azar y que, siendo azar, podemos cambiarlo, con estudio y esfuerzo.


Y ahora mi respuesta:

Estimado sr.:

Interesante excusa la de traer a colación la serie "Roma" para lograr una cierta atención en torno a sus reflexiones sobre los sistemas vivos, el evolucionismo, el creacionismo, el conocimiento y la Ciencia. Muy respetable, por supuesto, por más que esto, en mi pueblo, y me temo que en el suyo, se llame llevar el agua a su propio molino. Me abstengo de entrar en el tema que abordaba, que usted conocerá mejor que yo, y me limitaré a la línea de razonamiento, los argumentos y ciertas cuestiones que para usted serían colaterales y simple banderín de enganche de lectores, pero que por diferentes motivos sí merecerían más atención.
Queda meridianamente claro que hace unos años a usted no le gustó "Roma". No obstante, para no ser el nudo de este comentario, a defender que "Roma" no responde a los criterios que usted considera necesarios para servir de vehículo de narración histórica ha dedicado todas sus respuestas, explícita o implícitamente. Sería que, si alguien lograba demostrar que su premisa inicial era falsa, quedaría invalidada la conclusión de su razonamiento, pretendidamente aristotélico y que, permítame, no pasa del más puro sofismo. Acaso una conclusión acertada pero sostenida sobre una línea de argumentación demasiado torticera, al modo de aquel juego de palabras infantil que, mediante conclusiones falsas, pretendía demostrar que una vaca era un triángulo rectángulo.

No necesitaba criticar por su falta de calidad o de veracidad histórica a un par de series de televisión para sostener su opinión. Se entiende que a usted no le hayan interesado, que una le parezca un culebrón simplón de gente con toga y la otra una colección de tópicos sobre las relaciones humanas. Pero eso está muy lejos de ratificar su falta de calidad dentro de su género y su posible utilidad como herramientas del conocimiento histórico. Centrándonos en "Roma" - "Cuéntame", si quiere, en otra ocasión, siendo lo que es, una serie de entretenimiento ambientada en un tiempo y acontecimientos pasados, resulta un producto sobresaliente. La historia está inteligentemente construída. Por un lado, reconstruye libremente los sucesos del final de la República romana y las intrigas por el poder en la época de César y de Augusto. Por otro lado, conecta este gran tema con la interacción de unos personajes conductores - Tito Pollo y Lucio Boreno - que no están encorsetados por el relato histórico, dan lugar a un amplio margen para la ficción y, por la construcción de los mismos y sus colaterales, permiten el acercamiento al ambiente popular de la época y una fácil identificación para el espectador con el entorno de la serie. Además, introduce, junto al curso de los grandes acontecimientos históricos y a unos protagonistas que permiten acercarnos al cuadro, los conflictos típicos de las relaciones humanas, filón de situaciones narrativas y vía de humanización de un tiempo y un tema que, si no, difícilmente interesaría al conjunto de los espectadores. En efecto, carga los tintes sobre los elementos morbosos, el sexo y la violencia, pero lo hace de un modo que tiene mucho que ver con la construcción típica de la imagen excesiva y depravada de la antigua Roma, desde Suetonio a "Yo Claudio", pasando por Gibbon y tantos otros, por lo cual ya podría interés como objeto de estudio histórico. Pero, en cualquier caso, con estos tres elementos conductores unidos, el resultado para una serie de televisión de ambientación histórica, es de aplaudir. La trama resulta agradable, el guión está bien escrito, más allá de ciertos pequeños errores y licencias de ambientación, los actores son buenos profesionales, los decorados, vestuario, atrezzo, etc. son más que notables - más allá de pequeños errores -... A fin de cuentas, que el resultado se consigue: una serie técnicamente bien hecha, bien pensada, entretenida y que funciona, que es capaz de atraer al espectador. Sus números de audiencia avalan que la idea es buena y está bien llevada a cabo. La calidad estética podremos opinarla y es muy subjetiva. Yo creo que , en este caso, el nivel es alto; usted que ni merece la pena ver un capítulo entero. Queda fuera de debate su éxito frente al público, y no ha debido de ser sólo una cuestión de publicidad.

Respecto a su valor histórico, como he podido leer en algunas de las respuestas a su comentario, he de estar muy de acuerdo con muchas de ellas. Por supuesto, no con las faltas de ortografía ni con ciertas descalificaciones sin soporte argumental. Pero dejando eso a un margen, a mí me interesa la Física pero no me atrevo a teorizar ni polemizar al respecto. Sí soy historiador y "soy muy maravillado" al ver cómo todo el Mundo se atreve a entrar en lo divino y humano de aquello que no conoce. Y no hablo de que se discuta sobre acontecimientos, fechas, datos concretos, incluso sobre teorías de organización social, de los flujos económicos, de la cultura y la mentalidad, etc. Como en su caso, probablemente algo habrán leído al respecto y, con limitaciones mayores o menores, algo podrán decir, puesto que la discusión y la opinión no sólo son sanas, sino necesarias. Lo terrible es que, sin formación teórica y metodológica suficiente, sin conocimientos sobre los debates historiográficos y sobre los problemas de la Historia como disciplina científica, haya quien se permita el lujo de decir qué está en los límites de la materia y qué no, qué se ha de abordar y qué no, cómo, con qué medios, cómo ha de ser difundido el resultado de la investigación, etc. Desconozco si, como otros colegas suyos, ni siquiera otorga valor científico al conocimiento histórico, pero eso no es óbice para minusvalorar una serie de funciones y objetivos de Historia que afectan al trabajo del historiador día sí y día también.

Como bien sabrá, el conocimiento del pasado va más allá de una sucesión de acontecimientos más o menos relevantes y célebres. Así, debemos pretender de él un acercamiento total al modo de vida de las sociedades del pasado, a su forma de afrontar diferentes problemas y de plantear soluciones a los mismos. Eso no es sencillo, desde el momento en que supone atender a multitud de factores a menudo difíciles de captar, colocarlos en el lugar que les corresponde en un ecuación, en una pregunta, dentro de un sistema, y, a partir de un número de elementos conocidos habitualmente limitado, tratar de desvelar toda una serie de incógnitas. Los resultados no son siempre tan clarificadores como desearíamos, las dudas más que las certezas, la calidad es más importante que la cantidad a la hora de valorar los factores actuantes y, de este modo, la posibilidad de formular "reglas" se diluye entre nuestras manos. Por tanto, lo que podamos saber sobre, por ejemplo, la Roma tardorrepublicana y de la época del Principado de Augusto, puede ser bastante, pero no es todo, y son más los puntos oscuros y las ideas débilmente sostenidas las que prevalecen sobre las certezas.

Pero la cosa no queda ahí. Tras el trabajo de investigación llega el momento de la difusión. Una tarea a menudo despreciada y minusvalorada, no dándonos cuenta de que nuestra labor es útil, en buena medida, en tanto es capaz de calar de un modo u otro en la sociedad en la que estamos integrados, de la que hemos surgido y que ha hecho posible nuestra labor. Temo que no esté ni de lejos familiarizado con las dificultades de la enseñanza de la Historia. Que desgraciadamente la investigación histórica no se convierte en artilugios de una utilidad más o menos evidente sino, en caso, ha de dar lugar a constructos culturales cuya funcionalidad suele ser indirecta y afecta a cuestiones como el pensamiento político, la identidad social, la conciencia individual y colectiva, etc., poco aprehensible. La puesta en valor de objetos sin una funcionalidad inmediata es abrumadora, como sí comprenderá. Visto desde esta perspectiva, para la mayoría de la población no son atractivas las monografías y manuales de especialistas, ni los congresos ni cursos, ni buena parte de los paneles y otros medios didácticos que colocamos en museos y exposiciones. Habrá quien se acerque a ellos, pero no serán demasiados, y el provecho que de ello obstengan se verá condicionado por múltiples factores - educación previa, intereses particulares, aptitudes propias, etc. En este sentido, otros medios de difusión demuestran una notable utilidad a la hora de cautivar la atención de un espectador medio y no podemos dejarlos de lado si queremos que el mensaje que pretendemos difundir no se difumine y pierda. Eso incluye la puesta en valor de lugares y objetos patrimoniales, los espectáculos de recreación, las aulas de interpretación o el uso de medios escritos, audiovisuales e informáticos de todo tipo, como pueden ser las novelas históricas, los documentales y también las películas y series de ficción.

Por supuesto que, en el caso de una serie, tal que ésta de que hablamos, se pueden producir importantes desviaciones y errores en la reconstrucción del pasado. Se pueden recrear erróneamente ambientes y objetos, se pueden trasponer ideas presentes, se puede vulgarizar el discurso o dirigirlo tendenciosamente con unos fines determinados. Pero de ello tampoco está excluido ningún objeto de la mente humana, mucho menos la exposición del conocimiento, menos todavía la del histórico. Así, en este sentido, cuando decía que quería ver "algo de la historia de Roma", sinceramente no sé qué quería ver, pero "algo" sí que tuvo usted delante, por más que no quisiera apreciarlo. El trabajo realizado por parte de los productores, directores, guionistas y demás equipo de realización de la serie de que hablamos no ha sido cosa menor y se aprecia un particular cuidado por dotar a un producto televisivo que se pretendía exitoso de verosimilitud histórica. No sólo es una cuestión de escenarios y trajes, que está muy bien conseguida, sino también de dibujar el marco y las relaciones sociales, el entramado económico esclavista, las instituciones, elementos relativos a la religión, a las mentalidades, a los comportamientos cotidianos, a la sexualidad y la moral, las diversiones, la medicina... No son aspectos sencillos de recomponer. Hay tópicos, hay simplificaciones, ciertos elementos pueden resultar un tanto planos y pudieran merecer mayores matices, pero para tratarse de una serie de ficción ambientada, que no del documental que no pretende ser, es para valorar muy positivamente el resultado. No podemos pretender que todo lo que se vea en una realización como esta responda exquisitamente al nivel de conocimientos que disponemos sobre el objeto en que se mueve - no sobre la realidad que fue, que es cosa distinta -, pero si los criterios utilizados para elaboración han sido, entre otros, el responder en lo posible al rigor histórico, bien podría ser una serie como esta un vehículo más o menos apto, con las correcciones y apoyos pertinentes, para la difusión de la Historia.

En fin, estimado señor, que entiendo que la serie no le agradara. Para gustos se hicieron los colores, al fin y al cabo, pero eso en nada toca a si la serie es buena - cuestión en cierta medida subjetiva - y, ni mucho menos, si tiene alguna validez para la difusión del conocimiento histórico. Probablemente muchas personas hayan aprendido más sobre cómo se vivía en un barrio popular de Roma y sobre las inquietudes y condicionamientos de patricios y plebeyos tardorrepublicanos viendo esta serie que sobre el renovado debate en torno al creacionismo, o sobre los condicionantes de la vida en la Tierra, la Ciencia y sus métodos leyéndole a usted. Son detalles que no deberían olvidársenos.

Incluyo ahora el vínculo de su propio blog por si quisiérais acercaros a toda la discusión desatada por el insigne catedrático (http://weblogs.madrimasd.org/medioambiente/archive/2005/12/22/11081.aspx?Pending=true).

Como siempre, uno llega tarde a todos sitios. Ni yo descubrí esta serie muy pronto, ni el comentario de Ruiz de Elvira es reciente ni creo que el hecho de que le haya escrito conduzca a que alguien lo lea. En cualquier caso, el asunto tiene su miga, desde el mismo momento en que cualquier persona con mayor o menor cultura o conocimiento de causa se atreve a perorar sobre la validez histórica de tal o cual cosa, polemizando sobre el Bien y el Mal, maldades y bondades de. A menudo no estoy muy convencido de que lo que los historiadores hacemos sea Ciencia más allá del rigor de las metodologías que usemos, pero sí tengo muy clara la utilidad de la Historia para la sociedad. Por eso, no es cosa menor reivindicar esa funcionalidad, la dignidad de la disciplina y el lugar de los profesionales de esto a la hora de profundizar en el conocimiento y difundirlo. Para que el trabajo pasado y presente de muchas personas, que ha influído e influye hoy mucho en quiénes somos, al menos socialmente, y en cómo contemplamos el Mundo que nos rodea, no se devirtúe y pueda tener, esa labor científica y aquellos comprometidos con ella en todas sus fases, un futuro respetable y reconocido.

Buenas noches.


February 03

De jocosas tradiciones: (I) Groundhog Day, o el Día de la Marmota

Saludos, familiares y amigos.

Después de luengos tiempos no martirizándoos con mis ocurrencias por este infernal medio que es "internez", hoy he decidido volver. ¿Razón de ello? Que de vez en cuando es más que necesario dedicarse a prácticas no especialmente útiles pero sí divertidas y relajantes sin más fin reclamar nuestro derecho a las formas de asueto que buenamente prefiramos, incluyendo las más insólitas. Y es que, después de esos meses en Barcelona, de volver a Valladolid, de seguir tesis arriba, tesis abajo y de embarrarme hasta las cejas con cierto proyecto del que no quiero acordarme, incluso yo me merezco alfojar un poco
la máquina. Precisamente, para reclamar el derecho que todos tenemos a disponer de una mínima fracción de nuestro tiempo para nosotros mismos como mejor deseemos, he decidido dedicar mi vuelta a estos medios a una práctica puramente ociosa. Pero no a una cualquiera sino a una especialmente insólita. Porque, ¿qué relaja más que lo que sólo es propio a uno mismo por más que los demás lo consideren fuera de lugar? ¿Qué es más divertido que lo más absurdo? Porque no cambiará el Mundo, pero la de satisfacción que le da a uno dedicarse a las cosas más peregrinas que la mente humana puede imaginar no se paga con dinero. Porque, al final, también hay que disfrutar uno mismo.

Por eso, aquí os dedico la primera entrega de una serie, no sé si muy larga o muy corta, dedicada a algunas de las costumbres y tradiciones más imposibles que haya podido parir el ser humano. Los límites de nuestra inventiva y nuestra creatividad han elevado al título de prácticas ancestrales a todo tipo de comportamientos. Por la utilidad que se les otorga, por lo que celebran o por su función simbólica, sirven para unir a la gente y fortalecer sus lazos como comunidad. Muchas de ellas podrían ser consideradas como extrañas o fuera de lo común, pintorescas o extravagantes, por no decir surrealistas y ajenas a toda razón y sentido común. Como en todo hay grados, habrá quien opine que muchas sólo pueden ser producto de la diarrea mental de algún ser enfermo, insensateces fuera de toda lógica o aberraciones incalificables. Por extrañas que parezcan, todas se someten a una línea de razonamiento más o menos coherente, aunque las ideas que la sostengan sean de "pensamiento de zapatilla". Vamos, que al final, o porque te lo cuenten o porque lo vivas en directo, estás entre partirte de la risa o pensar que has sido abducido por el argumento de una novela de Dan Brown. ¡Cómo no van a merecer ser recordadas! Así que hoy voy a empezar con una de las favoritas entre esas deliciosas tradiciones y nos encaminaremos hacia esa dimesión paralela donde todo es posible. No me refiero a Cádiz, sino a los Estados Unidos.

Nos dirigimos hacia un pequeño pueblo del estado de Pennsylvania para conocer una de las tradiciones más descacharrantes de Norteamérica: el Groundhog Day, o Día de la Marmota. Sí, amigos, el famoso Día de la Marmota inmortalizado en la película interpretada por Phil Murray y Andie MacDowell, Atrapado en el tiempo (Groundhog Day era su título original). Seguro que muchos recodáis el argumento: el hombre del tiempo gruñón de un canal de televisión acudía con su equipo a una minúscula población para cubrir un curioso evento protagonizado por ese simpático roedor. Por razones desconocidas, tras acabar con la noticia y tratar de regresar, un día tras otro se ven encerrados en un bucle infinito que les lleva a despertar en este pueblito en el dichoso Día de la Marmota. Luego, Phil Murray intentará por todos los medios escapar de este encierro y enamorar a su redactora, Andie MacDowell, repetidas veces sin más éxito que volver al mismo punto de inicio en que despierta y al escucharse la radio es recibido con un "Feliz Día de la Marmota". Pero bueno, no os destripo la película y vamos al turrón, ¿qué es el Día de la Marmota?

Este curioso festival se celebra cada año el 2 de febrero en un lugar de nombre tan impronunciable como Punxsutawney: una localidad de poco más de 6.000 habitantes en el corazón de Pennsylvania. Se basa en la creencia de que es posible predecir el clima a partir del comportamiento de una marmota. Como lo estáis oyendo. La idea es que, según cómo actúe uno de estos bichitos, llamado Phil, es posible predecir si el invierno va a extenderse seis semanas más o, en cambio, la primavera vendrá adelantada. El sistema es sencillo: si la marmota observa su sombra y se asusta, eso quiere decir que el invierno aún durará todo ese tiempo; si no muestra la menor alteración y permanece tranquila quiere decir que la primavera comenzará antes de lo normal. Según parece, en este pueblo se realiza de forma pública la consulta a este animal y, por razones desconocidas, no sólo se sigue realizando sino que es tenido a gala como el hecho más significativo de la localidad y su mayor atracción turística. Se celebra una feria, se vende comida, recuerdos, hay música, carteles de marmota, dulces con forma de marmota - tranquilos, que no comen marmota -, juguetes de marmota, gente disfrazada de marmota... El acto centra se produce cuando los miembros del Club que organiza todo este tinglado, y que son quienes se ocupan del cuidado de Phil y de comunicarse con él, sacan a la marmota del agujero en que dormita y uno de ellos la levanta en su mano para ver cómo actúa. Según qué haga, así es el pronóstico. Luego continúa la fiesta y hasta el año que viene. De un modo u otro, la celebración de esta pintoresca ceremonia en Punxsutawney se remonta a 1887 y había alcanzado una cierta relevancia, de modo que, lo que en principio atraía a los interesados de la comarca, llegó a convocar a otros más curiosos venidos de más lejos para comprobar la capacidad de Phil como "marmota del tiempo". La filmación de la película que mencionaba antes vino a reforzar la fama de Punxsutawney, de modo que, si antes podía haber una cierta cobertura de tan extraño acontecimiento, después de 1993, cuando se rodó Atrapado en el tiempo, la celebridad de Phil y sus conciudadanos creció inconteniblemente. Así, a causa del curioso afán que tenemos las personas por este tipo de rarezas, el festival que hacen en este lugar ha alcanzado notoriedad en todos los Estados Unidos y, de algún modo, en todo el Mundo, de modo que la predicción de la marmota es hoy conocida en medio Mundo.

Ya me diréis que esto es de lo más imbécil que habéis leído nunca pero es perfectamente real. Por si alguno cree que se basa en que los yankees de la América profunda están todos tarados, os puedo decir que la cosa tiene más miga de la que parece, así que procedo a explicarme. Por lo visto, desde época ancestral, en distintas regiones del norte de Europa, como el norte de Alemania o las islas Británicas, los campesinos acostumbraban a guiarse por las costumbres de ciertos animales para guiar sus trabajos agrícolas. Así, observaban a tejones, marmotas y otros animales similares a mediados del invierno para comprobar cuánto más extenderían su época de hibernación. Como es sabido, estos animales se atiborran de comida en el otoño para pasar el invierno hibernando en sus madrigueras hasta que el frío pasa y el comienzo de la primavera les permite seguir con su vida normal. Como para mediados del invierno suelen desperezarse y sacar el hocico de sus agujeros para ver qué tal hace. Según creían los campesinos, si al asomarse veían sus sombras, se asustaban y se volvían a dormir porque entendían que cielo luminoso y clima más o menos seco significaba que aún continuaría el frío. Pero sí no veían su sombra y salían tranquilamente al exterior, entonces se debía a que un clima nublado y húmedo antecedía el comienzo temprano de la primavera. La enseñanza que los labriegos obtenían de los animales era la de adecuar el reinicio de los trabajos agrícolas a la mejora del tiempo tras el paso de la estanción fría. Cuando los emigrantes de estas zonas europeas llegaron a Norteamérica, y muy concretamente grupos de alemanes a Pennsylvania, llevaron consigo este conocimiento empírico y continuaron usándolo. Como vemos, la creencia popular se ha mantenido y no sólo en este pueblo sino en otros muchos lugares del noreste de los Estados Unidos y de Canadá. Por rara que parezca, parece someterse a algún tipo de razonamiento popul